El tiempo. 1

El universo es la totalidad del espacio y del tiempo, y de todas las formas de materia y energía. Es así por derecho de definición: tener nombre es al fin y al cabo una suerte de realidad.

El planeta Tierra ocupa una infinitésima parte de este total, y da como sabéis 365 vueltas completas sobre sí mismo antes de volver al mismo punto cada vez, en su viaje casi circular alrededor del Sol.

Cada día, los electrones de un átomo de Cesio-133 emiten 794 billones de oscilaciones.

Cada día, los rayos de luz que salen del Sol recorren casi 26 mil millones de kilómetros.

Algunos (pocos) de estos rayos del Sol impactan con la Tierra exactamente 8 minutos y 20 segundos después de haber salido.

La Tierra recorre en un día más de dos millones y medio de kilómetros, que es muchísimo más de lo que mide su diámetro.

La Tierra ocupa de roca una esfera en el universo, en un lugar que hace exactamente 7 minutos y 9 segundos estaba completamente vacío.

Este planeta viene albergando criaturas del género humano, durante la última pequeña parte de su vida, apenas desde hace 2,4 millones de años. Los homo sapiens representamos sólo a una de las muchas especies humanas. Acabamos poco a poco con el resto: matamos al último neandertal hace 30 000 años. Los hombres de la isla de las Flores, lejos de nuestras garras, sobrevivieron hasta hace sólo 12 000.

Durante estos doce mil años que llevamos sin nuestros parientes más cercanos, hemos creído ser dueños del universo. En la mayoría de las culturas humanas creemos incluso saber medir el tiempo. Creemos, no es broma, que comparar la distancia entre el inicio y el fin nos da la medida de un acontecimiento. Como si contar los días sirviera para alargarlos o como si alargar los días los hiciera mejores.

¿Puedes medir también cuánto duraban los desvelos que causabas a tu madre desde su vientre? ¿Cuánto duraban las carreras si acababas con la rodilla en la arena y las lágrimas en la mejilla? ¿Cómo medirás aquellas noches que pasaste conversando con tus amigos? ¿Incluirás en la cuenta aquellos días en que las mariposas te impedían comer? ¿O crees que cuentan doble? ¿Acaso recuerdas lo que duró el viaje hasta la playa o sólo te viene a la mente el primer olor del mar y el calor de la primera arena que tocaron tus pies? ¿También contarás las noches sin dormir por esa persona? ¿O quizá has estado midiendo el tiempo en besos…? ¿Acaso alguien te preguntará cuánto tardaste en conseguir tus logros? ¿Lo preguntarán tus hijos o tus nietos?

Pasa del tiempo, porque el tiempo también pasa… de ti.

Este post es el primero de una serie sobre el paso del tiempo.
Actualización: Aquí el segundo
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