Yo. Mi. Me. Conmigo.

Dicen que para llegar antes tienes que ir solo y que acompañado se llega más lejos.

Siguiendo este consejo, procuro buscar cómplices en todas las aventuras que quiero que duren. Además, tener compañía hace más divertido y llevadero casi todo, es una doble ventaja.

Sea porque sigues esta filosofía también, o quizá por otros motivos, es muy posible que tú no viajes solo. Que en tu trabajo tengas compañeros y jefes y clientes o usuarios. Que en tu vida haya amigos y enemigos. Que en tus sueños salga aquella chica que te mira en el autobús cada día y que cuando llega la Navidad quieras estar con la familia.

Esto puede parecer lo normal y, por cierto, es bastante habitual.

Sin embargo, el conflicto surge cuando el cuerpo nos pide un cambio de rumbo. Probablemente acompañado llegarías más lejos, claro, o incluso puede que no hubieras llegado hasta aquí de no ser por esa compañía que ahora temes dejar atrás. Pero es muy complicado tomar una curva si no son sólo tus manos las que agarran el volante.

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